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LAS ULTIMAS AGUAS Y LA CASTIDAD

LAS ULTIMAS AGUAS Y LA CASTIDAD

Veo las aguas del Amazonas donde el hombre apenas llega, y me siento más cerca de las criaturas que del ser humano, porque a veces, llegando al corazón de la esencia de este planeta AGUA, uno comprende que el amor y el respeto por toda vida deberían ser la única cosa que se enseñase en las escuelas. Desde la costa veo saltar ballenas y me tumbo sobre la arena salada retornando al origen y limpiando mi alma de inconsciencia. Bastaría enseñar a tener conciencia para erradicar la ignorancia. Nos hemos multiplicado tanto que hemos perdido la memoria de que estábamos todos juntos vibrando a una cuando ocurrió el Big Bang.

Intentando regresar al origen, convoco a los elementales de todo lugar para que nos ayuden en la tarea de sanear nuestras aguas, nuestras emociones, nuestros recuerdos... y me silencio para oir bramar las ondas del mar eterno y el susurro del viento.

Me silencio oído a tierra para escuchar el latido de Gaia, y toco con mis manos  lo que fui y lo que seré, apenas polvo. Llego, en fin, a la alegre cascada de agua cristalina de esos manantiales apenas anunciados en sueños, y veo fuentes sagradas que descienden cantarinas de la montana más alta, y sobre ella, la Coronada Reina de los Cielos.

De allí descienden nuestras aguas más puras y allí quiero regresar.

CAPÍTULO 6. TRANSCENDENCIA, TRANSMUTACIÓN DE LA MATERIA (ALQUIMIA INTERIOR) Y ASCENSIÓN

CAPÍTULO 6. TRANSCENDENCIA, TRANSMUTACIÓN DE LA MATERIA (ALQUIMIA INTERIOR) Y ASCENSIÓN

Cuando el séptimo rayo alcanza la conciencia y se verifica interiormente el Poder de las Alturas, se produce un salto cualitativo en los chacras terrenales, que permite elevar la energía y transformarla hacia actividades que se dirigen al servicio divino. El ejercicio de anclar la energía de luz en la materia es indeciblemente más complicado que el de anclar materia en la energía luminosa, por las limitaciones intrínsecas que la materia posee.

La comprensión intelectual de los conceptos superiores no permite en sí misma la transmutación interior de manera completa. Es precisa una experiencia sensitiva conjunta, una especie de lo que ustedes llaman éxtasis y que algunos místicos y santos experimentaron a través de las diferentes religiones, vínculos de reunión y caminos todas hacia el Uno. Cuando esta experiencia ocurre dentro del templo del cuerpo, debidamente preparado y purificado de ondas vibracionales de baja densidad (pensamientos destructivos y egóicos principalmente) es posible la transmutación alquímica.Es interesante remarcar que existen diferentes maneras de llegar a esa limpieza. Hay quien arrastra memorias y lastres del pasado, a veces de varias generaciones y encarnaciones. No hay que perder la esperanza. La mudanza y elevación de un solo individuo ya produce mutaciones generales en la especie o la familia espiritual, como la onda de una piedra en un lago. La limpieza kármica, como algunos la denominan dependiendo de su afiliación religiosa, es un instrumento útil y relevante, pero olvídense de rituales complejos, pues en esencia como ya saben, el salto ha de darse INTENCIONALMENTE, es decir, la pura intención en sincronía entre los 3 centros energéticos dimensionales del ser ya es llave suficiente para producir esta limpieza. Los 3 centros son mente, cuerpo y alma. Por eso es preciso la experiencia mental acompañe a la corporal y a la espiritual.

En verdad es el propio individuo quien se libera cuando alcanza a iluminar sus zonas sombrías, su ignorancia. Hay iluminaciones totales que se producen por un instante de sublime elevación espiritual de don divino, y las hay progresivas, donde la conciencia va despertando gradualmente a medida que interioriza los conocimientos aprendidos. Los individuos más mentales, que operan desde el chacra frontal, tendrán una iluminación más paulatina, a veces aquellos que integran y viven los nuevos conocimientos en el chacra del corazón (portal superior o máximo) pueden experimentar una iluminación completa a causa de su fe y su amor incondicional por lo divino. Para dejar actuar las Maravillas hay que desprenderse de todo prejuicio, soltar el condicionamento de la forma, pues mientras imaginamos con las herramientas del cuerpo, nos cerramos a los recursos del Universo, que son infinitamente más versátiles y poderosos. Deje que el Universo actúe y se sorprenderá de recibir lo que nunca se le hubiera ocurrido pedir, superando sus expectativas. Esté seguro y confiado de que todo ocurre para su Bien.

La intención, la atención. La intención es atención concentrada. Lo que disciplinas y doctrinas varias propugnan sobre meditación, momento presente, zen, nirvana, tao, vaciamiento, silencio interior, consciencia plena, etc., no son sino diversas calificaciones del acto intencional puro. Este acto ha de lograrse encadenar con la corriente de Energía Superior Universal, como ya practicaron tanto la Gran Fraternidad Blanca como algunos Santos y Maestros Ascendidos. En la intención sincera y bondadosa hacia todos los seres, los deseos manifestados al Universo tenderán a su cumplimiento, porque el Universo en unidad posee también una inteligencia, y tiene interés en satisfacer a todos los seres que se dirijan a Él pidiendo adecuadamente. La intención pues es una concentración de materia atencional hacia un foco determinado y bien definido, en acuerdo con las leyes universales de causalidad. El Universo es el Verso único del Uno, su poema infinito.

La elevación es un primer estadio de la Ascensión. Ascender es el último grado de la materia, posterior a la muerte, la cual ustedes consideran ser el paso final porque es el último que los sentidos físicos les permiten verificar. Sin embargo, a través de la fe y del conocimiento ulterior se consigue comprender íntimamente que hay otras dimensiones y portales, y que el espíritu continúa su trayecto tras el desencarne. Si el individuo ya se ha preparado para este momento, la Ascensión será inmediata, como ocurre en el caso de santos y seres iluminados. Aquellos que consiguen establecer el total dominio de su Yo Superior sobre la materia inferior mientras están todavía en vida, avanzan un gran trecho en el trabajo espiritual. Porque si bien la purificación paulatina nos va preparando, las transformaciones, una vez comprendida su clave y su poder, pueden ser realizadas rítmica o cíclicamente. Se suele decir a los iniciados que el Camino va estrechándose y que las Pruebas son cada vez más desafiantes, mas esto es una verdad incompleta y parcial. Lo que ocurre es que ante la insuficiencia en el ensayo de la experiencia, se pierde más cada vez, porque también cada vez se “posee” más.

No hay problema en que este texto llegue a todos los seres, pues sólo quienes estén despiertos a la Nueva Realidad podrán entenderlo. Sin embargo, todos recibirán, conforme a su grado de conocimiento, las enseñanzas necesarias para continuar su evolución.

CAPÍTULO 5. DE LA MANIFESTACIÓN DEL AMOR FÍSICO, PARTE 2.

CAPÍTULO 5. DE LA MANIFESTACIÓN DEL AMOR FÍSICO, PARTE 2.

Entre todos los estados de la materia que se conocen, el del ser humano es uno de los más avanzados. Sin embargo, el egoísmo con que dispensa sus dones, ha hecho que esa energía maravillosa de amor, al no fluir adecuadamente se vuelva en su contra y desequilibre los sistemas en torno. El estado perfecto para dar y recibir es el no necesitar. Ningún extremismo fue jamás preconizado por inteligencia alguna. Los estados inferiores se desbordan y tornan agresivos porque no tienen conciencia ni control de su energía ni de sus actos. En el ser humano el don divino de la procreación que se nos entregó, vive a menudo aislado y malempleado en fines egoicos y lucrativos, maculando así su esencia de pureza y luz primordial. Observamos con tristeza cómo la inconsciencia deja su rastro de muerte y sangre, de abortos y placer vacío, de polución y miseria, de separación y abandono. Existe una fuente que sacia para siempre, es la llamada Fuente de la Vida Eterna: quien bebe de esa agua nunca más tendrá sed, no volverá a experimentar las pulsiones de la materia inferior porque habrá por fin comprendido la Verdad Mayúscula del Amor Divino. Quisiéramos ayudaros y constantemente os mandamos mensajes que puedan ayudaros en esa mudanza. Queremos sinceramente y de corazón, vuestro Bien.

El cuidado del templo personal es acorde con el cuidado espiritual. Los primores llegan a quien los merece, porque emana ese idéntico primor diamantino desde su más íntimo interior. El corazón de cristal de la Tierra bate en cada uno, distribuyendo amor y generosamente esparciendo sus frutos, porque fue creada por la misma mano del Creador y todo lo que fue hecho fue bueno y continúa siéndolo. El pecado original fue lavado con la sangre de Cristo, que sigue lavando, curando y transmutando el planeta entero, llamando a servidores y discípulos, uno por uno, desde todos los caminos y países, desde todas las lenguas gracias al don del Espíritu Santo. Hasta hoy mana su rebosante caudal de salud espiritual para que todos bebamos de la Fuente que nunca se seca.

Cada vez que ofendemos a un hermano atentamos contra nuestra propia vida, contra nuestro hogar en este sagrado lugar, porque no hay diferencia en las alturas, es fundamental encender la llama divina de cada uno, para ver y ser visto como Hijo del Padre. El Bien no discrimina ni juzga, sólo ama, y ama y ama. Sin descanso, autonutriéndose: es la Fuerza que se autogenera.

Gracias a la respiración reconectáis a cada instante con el universo, entrando así en comunión con todo lo que rodea. Uno no puede dejar de ser permeable a todo lo que rodea mientras siga precisando respirar y viva en esta materia. ¿No oscila la llama, el árbol, la flor? Dejad que el aliento de la Vida Eterna os penetre y os inunde, hasta no dejar resquicio para otra cosa que no sea el Amor a Dios. Ese vino hará rebosar vuestra copa. Esa brisa os hará danzar la más bella de las canciones. Contenedlo, bebedlo, amadlo. Con respeto trabajad el cáliz que os fue dado para merecer recibir las Gracias de la Fuente Verdadera. El verdadero conocimiento está en esa entrega. Quien quiera fuerza, beba de esta Fuerza, quien quiera sabiduría, beba de la Fuente del Saber, pues nada hay fuera de esta Verdad.

 

 

 

CAPÍTULO 4. DE LA MANIFESTACIÓN DEL AMOR FÍSICO, PARTE 1.

CAPÍTULO 4. DE LA MANIFESTACIÓN DEL AMOR FÍSICO, PARTE 1.

Existe entre hombre y mujer una energía creadora. La tensión máxima entre estos géneros complementarios puede tomar la manifestación del amor físico, matriz generatriz y generadora. Cuando ambos miembros tienden a Dios en sus acciones, meditaciones y hay una entrega total a la vida espiritual, pueden calificarse de esposos divinos. En algunas religiones este camino pasa a través del tantra y/o de la castidad. Contrariamente a lo que se opina, la castidad tántrica no es una represión del placer ni una negación de la energía sexual, sino su sublimación a los intereses del Creador Supremo a quien todo debemos. Dado que en esencia todos somos libres y completos desde el nacimiento, quienes se entregan desde la alegría de estar anclando las energías de la Vibración superior, no sentirán la necesidad de regresar a la densidad material a menos que les sea otorgada por merecimiento una misión de caridad o cura particular. En efecto, el Ser Superior que ya ha completado el Camino y se reúne con la Luz, no precisa regresar, mas puede que quiera y le sea concedido hacerlo por amor fraternal a los seres que una vez le fueron hermanos, para ayudarlos en su ascensión. Quien pueda comprender, comprenda.

Cada uno elige su camino. Si bien es verdad que no se puede servir a dos dioses al mismo tiempo (espíritu y materia), también es cierto que muchos son los llamados y pocos los elegidos.

La manifestación física del amor es apenas una ínfima parte de lo que un alma evolucionada puede llegar a sentir a medida que avanza en su ascensión hacia la unión con la Divinidad. Corresponde a cada ser evaluar su nivel de entrega y su capacidad de disciplinar sus apetitos carnales. Si esta tarea parece a primera vista imposible, es recomendable ir canalizándola a través del amor, y no de las pasiones pasajeras que no hacen sino desgastar inútilmente y sin objetivo nuestra preciada energía vital. Si conseguimos ponerla al servicio del Padre, habremos dado un gran paso, que pocos en verdad son capaces de dar. Eso demuestra una entrega más profunda a la vida espiritual y hace que el individuo gane coherencia y fortaleza en su camino. El hallazgo del par perfecto o alma gemela no es sinónimo de que se haya alcanzado el objetivo, sino que es el principio del camino. En realidad, no depende de lo que viene de fuera, sino de lo que llevamos dentro. Así, cuanto más el individuo haya trabajado su elevación, menos lecciones, ligaciones y deudas le quedarán que establecer con el exterior y los otros seres. Muchos seres pueden ayudarnos de diferentes maneras en este camino. A veces enseñándonos sobre la contención, la sublimación, la trascendencia, otras veces con ejercicios más técnicos respecto a respiración y manejo de energía física. Ambos tipos de información son útiles y son recibidos en la medida en que la persona está preparada para comprender y acometer tal desafío. A menudo supone un obstáculo la diferencia entre lo que es y lo que ha de ser. Si nos dejamos llevar por la crítica, o por el ideal, nos veremos abrumados por nuestra incapacidad o nos ahogaremos en el mar inmenso de todo lo que nos falta. Es importante ir valorando los avances y continuar motivados sin cejar en el empeño. Como el Maestro de maestros afirmó, hay que dejar todo atrás, familia, obligaciones, todo.

Observar lo que es, es un buen comienzo para aceptarlo e ir adaptándonos. Intentar lograr en primera instancia algo para lo que no estamos preparados, sólo será fuente de frustración y decepción. Agradezca por lo que tiene y ha logrado, y se disponga con alegría a continuar trabajando para la perfección. No hay tiempo que perder en lamentaciones, críticas, o apegos. Aprenda analizando lo que no fluyó debidamente y materialícelo en su próxima ocasión de aprendizaje.

 

CAPÍTULO 3. DE LA ENERGÍA Y SUS FORMAS.

CAPÍTULO 3.  DE LA ENERGÍA Y SUS FORMAS.

No existe acto sin intención. Todo ser que se proclama vivo posee voluntad. Existe sin embargo el acto sin conciencia. El progresivo despertar hacia la iluminación sólo puede darse en la conciencia plena del aquí y del ahora. Al inspirar nuestro cuerpo abre su energía a todo lo que le rodea, como una flor expandiendo sus pétalos. Si esa respiración no es plenamente consciente, damos entrada a energías ignoradas y nos convertimos en presas fáciles de influencias e intenciones no conscientes. Respirar en el amor es ser consciente de esa apertura, sin cerrarnos por miedo a ser invadidos. Al espirar, soltamos todo lo que se ha inhalado y no nos pertenece, sean pensamientos, emociones, visiones. La flor es una respiración lenta y meditativa.

La cruz como símbolo en pie, nos habla de que hemos de incrustar con profundidad nuestras raíces en la tierra, conectando con nuestro origen ancestral, con lo que somos en esencia, para nunca olvidar que la materia procede de la materia y a ella regresa. El tronco central se yergue enhiesto, firme, hacia el cielo. La visión colocada en el tercer ojo permite que la energía de nuestra kundalini progresivamente se vaya educando en la permanencia hacia la luz. Cuando pasamos a explorar esa distancia entre el chacra frontal y el coronario, descubrimos pasajes hacia otras dimensiones, (del presente al futuro de posibilidades). Abrir los ojos a la realidad es ser conscientes tanto de lo pragmático de nuestro cotidiano, como de la posibilidad de elevarse, del no estar sólo aquí sino también estar omnipresente en nuestro ayer (lo que fuimos), tanto como en lo que seremos. Esa es la inmanencia del espíritu. Es la simiente conteniendo la forma primigenia (pura potencia) del espíritu. Abrirse camino dentro de uno mismo es tomar posesión del trono de nuestro Khrisna personal, de ese niño intocado al que las escrituras hablan de que hemos de volver a ser para entrar en el reino de los Cielos.

El ojo distraído de su centro, de la misión del autoconocimiento, cae fácilmente en el juicio, desatando mil formas de pensamiento desvirtuado por el descontrol porque se halla desligado de la Fuente de toda Luz, de donde mana el Néctar Divino. Si el ojo persiste en la distracción, pierde tono y contención de los instintos; el ser no reunido consigo mismo vive fuera de su templo dilapidando su fuerza vital. El ojo desconcentrado de lo superior vive perdido, sin norte. Esa generación inconsciente de pensamientos alimenta emociones, permitiendo la entrada de sensaciones no deseadas cuya fuerza a veces nos desequilibra, arrojándonos fuera del trono que nos pertenece y colocándonos serviles a los pies de dueños innominados e instintos ciegos y tiranos. Si se persiste en el error del ojo, las manos comienzan a ejecutar acciones al servicio de esos señores. La cruz nos pide que nuestros brazos permanezcan alzados y abiertos en señal de que todas nuestras acciones han de orientarse a la Luz.

La Luz no desea de nosotros servilismo, sino que seamos parte de ella hasta llegar a ser la misma Luz (unión mística). Al  iluminarnos interiormente, nos convertimos en estrellas autogeneradoras de luz. La Luz desea que nos reintegremos, reuniéndonos con la fuente original del Padre. Para ello, es precisa una entrega completa. Hay una diferencia entre la entrega (consciente) y el abandono (distonía). Algunos han malentendido esa relación Padre-Hijo como una dependencia emocional. Hay un punto de equilibrio entre el no, que nos vuelve rígidos innecesariamente y el servilismo del sí incondicional. El espíritu puro y libre no conoce el no inflexible ni la laxitud desintencionada: conoce la entrega consciente. Se curva flexible ante los obstáculos y las adversidades con la ductilidad del agua pero con la firmeza del bambú, manteniendo su dirección interior.

La luz del sol es una unión de agua y aire en el fuego: el mismo descenso del fuego que permite la condensación, permite al agua convertirse en vapor en la combustión. El cuerpo contiene tierra y agua como envoltorio sólido, mientras su esencia es aire (prana). Así, en el instante en que el espíritu se despoja de su forma para regresar a donde pertenece (la Luz) se produce una destilación y decantado del polo material hacia el aéreo y etérico. Es un salto dimensional, como el nacer, que exige la participación de la llama transmutadora, sin la cual no sería posible el proceso. La desintegración en el momento que llamáis muerte, puede liberar, mediante el fuego interior consciente, las densidades materializadas por el pensamiento, -que deriva del ego, pues el espíritu no piensa, sino que es-, elevándose hasta desligar la conciencia del cordón umbilical. El cuerpo es el último apego de la identidad a ser vencido. Al dejar de identificarse con la materia, ésta por fin reposa en su cuna túmulo, y el espíritu regresa a los aires donde vuelve a volar libre, viviendo en, de y por amor.

 

CAPÍTULO 2. NUTRIRSE DE LUZ.

CAPÍTULO 2. NUTRIRSE DE LUZ.

Los pueblos que adoran el Sol como Astro Rey ven y sienten en Él el puro efluvio de la divinidad. En su irradiación cálida sobre nuestro chacra coronario percibimos que la distancia del astro con respecto a la Tierra es perfecta, divina, pues permite la vida y la alimenta sin calcinarla. Esa medida matemática y perfecta da imagen de la divinidad, pues sólo lo perfecto puede crear obras perfectas. Por sus frutos los conoceréis: si son Hijos de la Luz, actúan iluminando, son focos de luz para sí mismos y lo que les rodea. Pero pocos tienen luz crística por sí mismos, (Maestros iniciados, ascendidos, etc.), mientras hay una gran masa media que busca la luz.

Desde el átomo inicial que fuimos y que tendía hacia la luz de un modo vegetal (heliotropía, crecer hacia arriba y hacia la luz), fuimos evolucionando en grados animales hasta llegar a la actual especie humana. Ésta se halla desarraigada, olvidada de su origen y de a quién debe su vida y su llegada hasta aquí. Todos nuestros compañeros humanos son fragmentos de aquella mónada o unidad primordial, por lo que hemos de conseguir vernos en todos ellos como en un espejo que muestra lo que somos, y hacerlo con especial interés en aquellos que no comprendemos, que son el fiel reflejo de nuestra sombra y de lo que hemos olvidado ser y están ahí para recordárnoslo. Como no se ama lo que no se comprende, es necesaria una tarea de aceptación en nosotros mismos de los errores que vemos en el otro.

En ese camino ha de aprender también a reconocer los ciclos y las polaridades del género que en todo habita, unión de opuestos complementarios (yin-yang) donde se manifiesta la esencia creadora. Esa hermandad también es una escuela transitoria en el camino hacia la Luz. Continuando el vuelo hacia el sol se dejan atrás muchas estrellas, pero el espacio es infinito y se recorre a la velocidad de la Luz. Esa chispa de luz que viaja desde su origen no puede detenerse en las estrellas que halla en el camino, creyendo que son el Maestro, pues el único maestro es nuestro corazón, sede del amor, del perdón, laboratorio alquímico y altar de nuestro Yo Superior.

El tiempo entonces es medido en calidad de avance espiritual, pues sólo en los avances de nuestra capacidad de trascendencia y de sublimación se da un paso. ¿Cómo se avanza? Soltando. Se ha de vivir en presente total (eterno), aprendiendo el desapego amoroso, caminando atentos pero con equilibrio y centrados para no aferrarse, e ir soltando y liberando para poder elevarse y liberarse. Se atrae la liberación liberando.

Existe una dimensión ulterior una vez llegados a la luz máxima (iluminación, satori). En ese estadio el trabajo de elevación consiste en un trabajo que con el mismo método de ir despejando obstáculos, va comprendiendo más (en el sentido de entender, incluir, aceptar, hacer propio, integrar) para amar más. Esa íntima comprensión no es intelectual ni proviene de estímulos externos sino que nace de la auténtica introspección, que ve la comunión de lo que está fuera con lo que está dentro, que hace de observador y observado Uno.

Este caminar se da religándose paulatinamente más y más con el Padre Celestial, siendo cada vez más cercanos a Él por nuestra vibración, (ley de vibración), ejecutando acciones mientras estamos encarnados que demuestren de quién somos Hijos, lanzando ondas de afinidad hacia el Bien, siendo canal de la pureza, la caridad, la alegría, la paz, la compasión, la templanza o rectitud, etc.

Constituye un buen ejercicio ir borrando las memorias que se tienen de esta vida, porque una vez interiorizadas, hechas nuestras no precisamos acumularlas y podemos dejar ese espacio libre para otras novedades que están por llegar. Creencias, identidades, deseos, proyectos, recuerdos, ideales, prejuicios, pertenecen a la mente estática, al pasado o al futuro imaginado: al ego. Así, el secreto no es otro que diluirlas, desvinculándose de lo que fuimos para poder abrazar integralmente lo que somos y lo porvenir. Vacíos, nuestra capacidad de recepción de luz es mayor, como decía el místico sufi Rumi: “sed una flauta silente”, canal hueco y en silencio para poder acoger la simiente de futuro, que es por definición, ilimitado. Hemos de ser capaces de desprendernos de lo que queremos que sea o lo que creemos, para ver aparecer el milagro infinito de lo que ES, que por esencia supera siempre nuestras mejores expectativas. Vaciarse completamente, porque Dios nos da “lo que nunca se nos hubiera ocurrido pedir”.

 

CAPÍTULO 1. UNA SOLA MATERIA

CAPÍTULO 1. UNA SOLA MATERIA

Existe una sola materia, un fluido cósmico universal interconectado que forma todos los seres y sustancias que existen en el planeta. Todos formamos parte de esa única red de energía, y por eso todos los actos afectan al todo, por mínimos que sean. Espacio y tiempo son meras ilusiones del ego para afianzar su existencia, mientras que para la energía del Yo superior son apenas vagas entelequias, instrumentos rudimentarios del raciocinio y la sensibilidad corporal. El pensamiento es materia.

Dado que espacio y tiempo no existen para el mundo espiritual, que es pluridimensional, sincrónico y eterno, cualquier acto penetra las ondas de energía de lo que los humanos llaman futuro y pasado, configurando nuestro presente. Cuando el ser se percata de que posee la capacidad de actuar sobre este entramado de energía, comienza a visualizar en positivo y a vaciarse progresivamente de los llamados del ego, que son limitados y limitantes, para ir ascendiendo en la escala evolutiva espiritual hacia Dios, el supremo grado de ausencia de Ego.

 

DOLOR Y MUERTE, UN RITUAL DE DESAPEGO Y TRASCENDENCIA

DOLOR Y MUERTE, UN RITUAL DE DESAPEGO Y TRASCENDENCIA

Dedico esta carta a mis padres, aunque creo que muchos seres podrán beneficiarse de ella. Quiero transmitir mis experiencias sobre el dolor y la muerte para ayudar a quienes se hallan en esos túneles que aparentan no tener fin, para comunicar que sí, hay siempre esperanza y luz al fondo. Para eso he tenido que morir más de una vez. La muerte nos habita: como decía San Francisco es nuestra hermana, es el broche final a una vida de trabajo y esfuerzo. El regalo del umbral último que nos abre paso a nuevas dimensiones de conciencia. Cada día mueren y nacen células en nuestro cuerpo, la piel, los órganos, todo tiene en este templo caduco su inicio y su final en sucesión, sin embargo la conciencia permanece incluso cuando se deja el habitáculo físico.

La enfermedad y la vejez son rituales de pasaje. En las antiguas sociedades esta fase se vivía con dignidad, los ancianos eran considerados los verdaderos celadores del conocimiento ancestral, antes de que existieran los libros y la memoria digital. Por ello eran respetados y considerados poderosos. Desgraciadamente el ser humano fue perdiendo el vínculo con la naturaleza y se olvidó de estas sagradas verdades, pasando a considerarlos, por necesidades materialistas, un estorbo, una carga inútil. Indudablemente esto genera depresión senil y diversas dolencias que podríamos llamar sociales. Existe una aversión a lo viejo, se compran productos nuevos en lugar de mantener y recuperar lo existente. En esa ola de consumismo desaforado, no se invierte en reparar sino en rápidamente comprar un sustituto. Cuando el cuerpo de un ser humano va perdiendo su vigor, no existe en esta sociedad un lugar donde pueda depositar todo el valor acumulado de su existencia: la sabiduría que no puede hallarse en los libros y que inevitablemente se pierde si no es transmitida de generación en generación.

El dolor es para los místicos apenas un pasaje de transmutación espiritual. Mediante la enfermedad, el ayuno, la vigilia, las llagas y los estigmas, los santos subliman el dolor en nombre de un Bien mayor, por fe, por amor a Cristo. No he hallado en otras religiones no tienen un tratamiento del dolor como vía ascética o de transcendencia, por eso traigo a colación la cristiana.

Cómo esta comprensión puede ayudar a las personas que se encuentran en su edad dorada es lo que vengo a compartir. La vida es un presente donde ponemos en acción nuestro libre albedrío buscando nuestra felicidad y realización. A veces se cometen errores, o también llamados pecados. Yo prefiero llamarlos lecciones. La diferencia entre un error y una lección es que del primero no se aprendió y tiende a repetirse. Los desafíos que vamos encontrando en el camino son oportunidades de aprendizaje, las crisis, las separaciones, la muerte de seres queridos, la pérdida de un empleo, la pobreza, son situaciones que nos colocan al borde de nuestros recursos y que necesariamente nos obligan a una adaptación y recomposición de nuestros sistemas de creencias y valores. El adolescente ve mudanzas en su cuerpo e identidad, explosiones hormonales nunca antes experimentadas que se ve obligado a aceptar como propias, integrándolas en su yo. El anciano también ve decrecer sus fuerzas y conociendo nuevos límites a sus movimientos, en rapidez y precisión, debiendo reaprender el mundo, a veces con pérdida de los sentidos (oído, vista, etc.). Sería cruel decir que todo lo que nos llega en esa fase de la vida es fruto de nuestra conducta, pero hay que reconocer que en algunos casos sí es así. Por ejemplo la ignorancia que se tenía del tipo sanguíneo o de las tendencias genéticas, hacía que enteras generaciones de familias murieran de las mismas enfermedades. Hoy esto ya es un estudio que forma parte de la cabecera de cualquier ser que quiera mantenerse saludable. La sociedad provee abundante información capaz de mejorar nuestra calidad de vida. Es preciso, desde luego, fortalecer nuestros hábitos y colocar conciencia en cada acto, desde el control en la ingesta de azúcar, hasta revisiones periódicas del corazón.

En un entorno donde uno es importante o valorado en función de lo que produce, es evidente que el anciano lleva las de perder. El descuido en la educación en valores de las generaciones de niños que están llegando, crea personas carentes de escrúpulos que un día se verán en la misma situación que sus padres y abuelos y recogerán los frutos de lo que hayan plantado.

Ahora bien, cómo se puede hacer del dolor parte y no obstáculo en una transición hacia el desencarnar. Veamos qué es la muerte. La muerte es simplemente el paso hacia una existencia no carnal. Es preciso y justo que el espíritu se vaya desprendiendo de lo que no precisará, y que vaya también cerrando los capítulos de las tareas que vino a desarrollar, tareas que podrán ser retomadas por el ímpetu de las nuevas generaciones ávidas de trabajar y dar canal a su energía vital. El éxito no está en no tener fracasos, sino en la manera en que éstos se afrontan. Por eso, afrontar con inteligencia, buen humor, quitándole importancia a las cosas que antes la tenían, para ir sutilizándonos, logrando mayor flexibilidad ante las progresivas pérdidas. Todo ello nos hará más capaces de avanzar en el camino del desapego total. Quienes logran completar ese proceso aún en vida son llamados iluminados, porque ya dejan de temer la muerte como un final.

Saber dejar ir, saber ceder el cetro, saber confiar en que el mundo seguirá su camino sin nosotros es duro, pero puede hacerse desde la alegría, vivir cada día como si fuera el último, despidiéndose, dando todo de sí, no dejando nada para mañana, para que nuestra conciencia en el momento del adiós definitivo, no se quede sufriendo por lo que dejó sin hacer. Hay algunas cosas que se quedarán inevitablemente inacabadas y debemos saber esto y hacerle espacio desde ya en nuestras vidas, comprender esa realidad y aceptarla. El ser humano es finito, aunque su espíritu sea infinito. Aceptar esta finitud es parte de la enfermedad, observar con amor el progresivo deterioro de la maquinaria en nuestros sistemas corporales, agradecerles el servicio prestado y comenzar a caminar hacia el que sabemos será nuestro destino, con dignidad, con conciencia, con calma y atención, con serena confianza. Cuanto más dolor se experimenta en el cuerpo, más luz llega. Por eso los místicos castigan sus cuerpos, en la esperanza de obtener mayores gracias en los cielos a los que aspiran por amor. Es claro que no todos tienen fe o misticismo para dar este paso, pero es cierto que cualquier persona habiendo madurado y aprendido con sabiduría sobre las experiencias atravesadas, poseerá suficientes herramientas para aproximarse a su destino.

La enfermedad terminal es en ocasiones el camino que nos conduce a ese umbral último. La cuestión no es pasar sin dolor o sin pruebas en esta existencia, sino en cómo la pasamos, si hacemos el Bien, si nos torturamos con exigencias, si no sabemos amarnos ni amar a los prójimos que llegan a nuestro lado. Créanme, el dolor de la conciencia que no está en paz es infinitamente mayor que cualquier dolor físico jamás existido, porque mientras la materia regresa a su origen, la tierra, la conciencia se eleva a los éteres con toda la carga no asimilada, no trascendida, no superada. Y esa es la verdadera muerte.

Así pues, vayamos trillando nuestro camino y plantando buenas semillas en fértiles tierras para que no nos sorprenda con el trabajo a medio hacer. Busquemos la luz sempiterna: el Maestro está con nosotros hasta el fin de los tiempos.

Rosa Mística

Rosa Mística

La explosión delas flores. Hoy se acerca el inicio de la primavera austral. El aire se carga de promesas de lluvias y las flores más atrevidas se asoman perfumadas a curiosear si las nubes anuncian buenas nuevas. Tras el cristal, un colibrí viene a salpicar sus alas con el agua del aspersor. Los geranios han estallado hoy sus primeros pétalos carmesíes, cuatro rosas rojas amenazan con despuntar. Todo se multiplica en la Madre Naturaleza hacia la Belleza y la Armonía. Contemplando tan dichoso tesoro uno se avergüenza de no estar a la altura espiritual de un mundo tan bien avenido, sin quejidos, sin llantos, sin reclamos, sin malentendidos, sin necesidades perentorias que no dejan vivir…

Quién es el Ser Superior ahora que todo calla y sólo se oye el rumor del viento y de las hojas secas. Quién está en el Trono ahora que las aves rompen el bramido del silencio con sus gorjeos alegres y sus vuelos ligeros, despreocupados…

Inundada de luna llena mi alma recorre los parajes bien conocidos y persiste en la resurrección y el perdón. Eterna, femenina hasta la célula más íntima, la piedad recorre mis venas con su largo vestido de caricias, y pido a la Madre Divina un consuelo, ahora que ni voz me queda para oraciones, ahora que mi corazón es un solo grito con el universo en llamas. Y un bálsamo dorado parece descender desde mi frente por mi pecho, hasta mi corazón batiente. Vagabunda del pasado, errática en una escena que ya no me pertenece, exijo mi lugar, pues hasta las piedras poseen un contorno de tierra sobre el que reposar. Clamo por mi lugar y mi misión. Dar, dar, dar, dar alegría, dar amor, perdonar, se me responde. Nada más, siempre eternamente…no hubo otras reglas, sólo esas dos simples: amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo. Todo canta alégrate… y entonces los pies que se arrastran quieren bailar, aunque la música suene tan lejana.

El sol se despide soberano y las nubes bajan en un gris tierno, casi cálido, con la tarde.Calma. De repente el Aliento Divino desciende del Cielo y toda su Fuerza remueve los cimientos de lo que me rodea, las ramas comienzan a bailar anticipando el milagro, los pájaros huyen a sus nidos, y el soplo fresco de una muy esperada voz arrasa las falsas llamas que me mantenían aterida y atada, segando con una hoz finísima las cuerdas que me estaban reteniendo. El cielo del atardecer se abre al oeste con una luz blanca y las tierras gimen estremecidas ante la vecindad de la tormenta.

De puntillas un tiptap se aproxima sigiloso.

Se hace el silencio de nuevo.

Llega la hora de la oración.

CONSEJO DE LAS 13 ABUELAS, LA CURA DE LO FEMENINO

CONSEJO DE LAS 13 ABUELAS, LA CURA DE LO FEMENINO

Entre los días 21 al 23 de julio tuve el privilegio de asistir al segundo encuentro del Consejo de las 13 abuelas, que tuvo lugar en España y en concreto Borja fue el único lugar elegido por ellas fuera de su circuito habitual, que suele ser el de las respectivas patrias de cada una.

Este segundo encuentro llevaba por tema la cura de lo femenino en el planeta. Inmediatamente pensé en mi madre, también abuela y matriarca de cinco hijas y hoy avistando los inicios de su vejez y tuve el presentimiento o la intuición de que debía estar allí, como si el universo hubiera tejido este regalo confabulándose con mis deseos de reunirme con mi madre. La síncronía no me defraudó: en efecto mi madre recibió una milagrosa cura...

Las 13 abuelas narraron sus anécdotas personales dando un enfoque más humano a los acostumbrados discursos feministas. Ellas no precisan demostrar que valen. Es evidente ante sus solas presencias que nos hallamos ante hembras guerreras que han batallado para sacar sus vidas y sus familias adelante.

Muchas de ellas se dedican a la sanación a través de plantas y rituales espirituales. Todas ellas tienen en común una profunda fe y coinciden en afirmar que la curación viene de uno mismo querer curarse y creer que puede hacerlo. Afirman que el trabajo de una mujer nunca acaba, por ellos nos recuerda la importancia de reconectarse con la Madre Naturaleza como escuela, el respeto sagrado por las aguas así como el cuidado físico y moral hacia nuestros cuerpos, pues como madres potenciales estamos encargadas biológicamente de la crianza de los hijos y este rol ha de ser respetado, si las mujeres comienzan por respetarse a sí mismas. Nos animaron a asumir que somos las encargadas de que no se pierda el saber y las tradiciones, guardianas de las memorias ancestrales, de la sabiduría cotidiana, de la alquimia de los alimentos en la cocina aunque la casa como la familia sea una misión de dos, igualitaria. Nos demostraron con el ejemplo en hermosas lecciones de humildad, a través del canto y la oración, cómo abrazar a quienes nunca conocieron la paz, a quienes están en cárceles y en la oscuridad, siendo madres no sólo de nuestros hijos sino de todo ser que habita la tierra, llenando las aparentes separaciones de fe, alimentando las semillas de prosperidad y bienaventuranza. Agradezco como ellas agradecen por sus sagradas misiones y os exhorto a seguir soñando y desarrollando el mágico poder de creación de la intuición femenina.

¡Que se encienda y perpetúe en vuestros corazones también el Fuego Sagrado de la Esperanza!

Los cuatro elementos

Los cuatro elementos

 SOMOS ÁGUA 

Somos Água, Planeta Azul, observa a mata, resplandece: é o amor da Mãe que ao Pai agradece pela Vida, as provas, o Caminho, a Luz. 

Somos Terra, matéria amada, introspecção, concentração, Cristal Sagrado do Cristo Vivo, Firmeza e força de pedra e de lama. 

Somos Ar, Branca Irmandade, Regenerados no calor do Sol, uma só voz, uma respiração, Alma que entra da Divinidade. 

Somos Fogo, incandescência, abraço, transmutaçao, Chama Violeta, Essência, Necessidade e dependência, Elevação da carne ao espaço. 

Somos Água, Planeta Azul, somos Terra, matéria amada, somos Ar, Branca Irmandade, somos Fogo na Eternidade.   

 

BAUTISMO DE AIRE ARBÓREO

BAUTISMO DE AIRE ARBÓREO

En cierta lengua indígena llamada Mapunzugun "árbol" se dice Aliwen. Ese será mi nuevo nombre. Sigo viajando por este planeta y sorprendiéndome de los estragos que la amada humanidad causa en la amada tierra. Mi causa personal, que abrazo, serán los árboles. Ellos nos protegen de las inclemencias del tiempo y de la lluvia ácida. Madres de insectos y nidos, maestros de elevación y agradecimiento, de fertilidad y generosidad, hogar y nutrición, sombra, oxígeno, cobijo, belleza. Sus regalos son tan abundantes y su único enemigo es el hombre. De camino al Amazonas ví con angustia el clamor de algunos troncos quemados en medio de llanuras que se dedican ahora a la cría de ganado para alimentar nuestras bocas hambrientas de innecesaria carne. Lejos de hacer aquí una apología del vegetarianismo, me vuelvo verde como las hojas, no predico: SOY, soy Aliwen, el árbol que resiste. Cuando el último árbol caiga nos daremos cuenta como decía el Jefe Sioux que el dinero no se come. "La tierra no pertenece al hombre; es el hombre elque pertenece a la tierra". No talemos más nuestras propias esperanzas. "El aire es de mucho valor para el hombre piel roja, pues todas las cosas comparten el mismo aire -el animal, el árbol, el hombre - todos comparten el mismo soplo. Parece que el hombre blanco no siente el aire que respira." "Cada pedazo de esta tierra es sagrado para mi pueblo. Cada rama brillante de un pino, cada puñado de arena de las playas, la penumbra de la densa selva, cada rayo de luz y el zumbar de los insectos son sagrados en la memoria y vida de mi pueblo. La savia que recorre el cuerpo de los árboles lleva consigo la historia del piel roja". La savia es nuestra sangre. El ejemplar de la foto se llama Guardián y reposa a los pies de un camino recorrido por algún libertador, cerca de Villa de Leyva en Colombia. Que la Naturaleza retome su imperio.

El Milagro de la Procreación

El Milagro de la Procreación

Estrella Gaia llegó a la 1.32 de la mañana del día 8 de enero, con la luna nueva. Según el calendario maya, es Sol Cristal,Estrella como el Sol y Cristal de Tierra como Gaia nuestro planeta. El suelo de su casa es un mosaico de estrellas, su mamá es Tierra y su papá Tormenta, han creado bajo el auspicio divino un hermoso fruto. Agradezco porque me invitaron a asistir al Milagro de la Vida. La experiencia ha mudado mi vida. El esfuerzo de una mujer en una cierta muerte física y dejando paso a la nueva existencia, es un espectáculo de la Naturaleza. Todos deberíamos presenciarlo al menos una vez en la Vida para comprender de dónde venimos y a dónde vamos, y dejar de perder el tiempo precioso con esas preguntas retóricas. Ahí, en ese momento, todo cobra claridad, la Luz pura amanece desde el seno de una hembra. La gruta de piedras preciosas vierte sus riachuelos acompañando vientre fuera al nuevo ser. El tránsito de la respiración umbilical a la aérea, fue pacífica y armónica. La bebé comenzó a respirar sin llanto, sólo adaptándose a la nueva atmósfera y utilizando todos sus recién formados órganos. Llegó con salud y belleza, con fuerza y alegría. Llegó entre nuestros cantos y nuestros llantos. Las emociones explotaron. Creía que las experiencias místicas eran a solas. Ahora creo que no hay nada que esté más cerca de Dios en la Tierra que el milagro de la Procreación, donde Padre y Madre se constituyen Rey y Reina, abandonando sin dolor sus viejas vestiduras de Príncipe y Princesa. Aún dan un paso más siendo para ese bebé la encarnación de la Esencia Paterna y Materna, que Dios y la Virgen son para nosotros en los planos superiores. La sangre bautizó el suelo, nuestros guías estuvieron vigilantes y protectores. Gracias a la Madrina Clarice que borda su misión de traer luz a la tierra, como partera y como madrina de nuestra iglesia, aunando su misión material con la espiritual con perfección modélica. Que vivan Andrés y Laura, y que el camino que emprenden venga lleno de oropeles y gracias merecidas. Benditos sean quienes ayudaron a hacer ese parto un momento mágico, Maya, Mayrton y Ricardo. Gracias Vida. ¡Vivan todas las Madres! ¡viva San Antonio! ¡vivan los niños!

MANICOMIO VERSUS PARAÍSO INFANTIL

MANICOMIO VERSUS PARAÍSO INFANTIL

Los locos éramos nosotros. Los niños querían entrar en el manicomio. Teníamos visiones del Paraíso a través de un agujero en el muro, de campos floridos donde dejar rodar nuestros cuerpos. había un laberinto de sirenas al que sólo podíamos entrar las niñas. Había un barco con capitán invisible, allí en su torre pirata, cantábamos la victoria de la libertad de los adultos que no nos vigilaban, la victoria dichosa de la salvación en la pureza. Mi amiga se llamaba María, como la Madre, del Mar, como Jemanjá, mi amigo se llamaba Manuel, que significa "Dios con nosotros". Sólo al crecer supe estas cosas y comprendí que había estado toda mi infancia acompañada por ángeles protectores, y que la pérdida de inocencia trajo un alejamiento hacia la frialdad, la falta de fe, el miedo. Los niños no conocen el miedo si no se lo enseñamos, porque viven en eterno presente, porque no cargan con memorias traumáticas a no ser que nosotros se las inculquemos con culpas inútiles. No están locos, los locos somos nosotros, que vivimos esclavizados en un sistema carente de fantasía y expresividad de corazón.

Resguarden su niño interior y seguirán viviendo el Paraíso en la Tierra.

TESTAMENTO SILVESTRE

TESTAMENTO SILVESTRE

"Si hoy fuera el último día de mi vida"... Ésta es la segunda frase que pasa por mi cabeza al despertar. La primera es "Gracias". Simplemente ya no concibo la vida sin la Presencia que me acompaña y guía desde el primer día en que mis ojos se abrieron a este mundo. Este es un tributo a mis padres en la Tierra y a los Celestiales, y a todos esos seres especiales que han ido trazando una estela de luz en mi camino: profesores, amigos, enemigos, parejas, familiares...

Quisiera que esta materia trascendiese las groseras vibraciones que la habitan para poder entrar en la Luz, pero antes, querría tener una vida larga para poder ejercer la única misión con la que venimos a este planeta, crecer espiritualmente a través de la entrega y servicio a nuestro prójimo, saldando viejos karmas, cuidando de nosotros mismos como de todo lo que nos rodea, inundados de amor. Si me fuese concedido un deseo en este día de mi cumple-kin (Tierra Roja Rítmica en el calendario maya), pediría que mi cuerpo nutra los árboles de una nueva era de armonía y paz. 

Dharma: la felicidad no escribe

Dharma: la felicidad no escribe

La felicidad no escribe, la felicidad engorda. Mitos falsos. De niña solía dibujar infinitud de veces un paisaje de sol redondo y amarillo, un cielo azul chillón, y una casa entre montañas y ríos. Mi abuela me enseñó que todo lo que deseas de corazón se cumple, pero yo era muy joven para entender la responsabilidad que eso implica. Lo olvidé y ahí, buscando, vinieron los libros de pensamiento positivo y autoayuda y filosofía y religión comparada y todo intento intelectual de acercarse a lo evidente. Todos los caminos condujeron a donde estoy: Paraíso o Cielo. Cada vez que mi trabajo me lo permite me escapo a una casita pequeña y sin muebles que está a unos 50 metros de una pequeña cascada. La he bautizado Dharma. Sólo se accede a pie. Llego en bicicleta o en transporte público. Allí tomo el sol, me tumbo en la hamaca a leer o hago ganchillo. Quedan pocos lugares así en la Tierra y dentro de poco serán sólo un viejo recuerdo. Me levanto con la luz del alba, el relinchar de los caballos, el piar de los colibríes. Me duermo oyendo el rumor del agua y deseando que los hijos de los hijos de mis hijos puedan deleitarse con estos tesoros sin precio que estamos extinguiendo por ignorancia y malempleo. Calculemos cuántos litros de agua dulce e inocente se van y no volverán a nuestras manos, a nuestras bocas, por no hablar de los contaminantes químicos. En esta casita me he propuesto generar cero residuos, y todo lo que antes iba a parar a una bolsa de basura lo miro durante un rato antes de arrojarlo, buscándole una segunda utilidad. Las bolsas de plástico, unidas y forradas, me sirven para frenar las corrientes al pie de las puertas, los frascos son todos reutilizados, los de plástico y los de vidrio, generando una vajilla de última generación. Las cenizas del incienso y las flores secas configuran unos saquitos de olor para la ropa, los restos orgánicos van para el jardín, que en breve plantaremos con semillas de romero, menta, albahaca y otras delicias culinarias. Hay un frigorífico abandonado entre la maleza. Un vecino nos dijo que se puede construir fácilmente un secador de fruta. Quisiera que mi existencia no deje rastro, y sea como un pensamiento que se lleva el viento, leve y sutil huella de una vida ida y feliz, resuelta, realizada.

VISIONES EN BRASIL

VISIONES EN BRASIL

Amor, amor,¿quién tras haber probado tu Panregresará a la carne?¿quién habiendo probado tu Fuegoregresaría al sol?Porque el que bebe tu SangreVida Eterna aspiray el que respira tu AireAmor será.No temas pues quemartey ofrecedócil como un cachorrotus garras débilesy juega y entrégate confiadoporque en Verdaden Él se descansa.  De tus flechas otro cuidado no tengoque el poder llevarlas o el serherido varias veceshasta que cese tu hambre.De tus flechas, Hermano, sólo esperoel dolor que salva y que transmutay abandonarme a lo que en ellasacontece.Vacío, ser la flecha, ser la heridaser la sangre, ser dolor y ser la muertepara luego alzar la mano y no detenertesino acercarme a Ti para abrazarte. 

Carnaval o Las máscaras de las flores

Carnaval o Las máscaras de las flores

Hay unos buses que llevan a unos barrios en las afueras de Brasilia llamados Sobradinho y Planaltina. El Plan Alto aún no sé en verdad cuál sea, pero circunda esta ciudad cuyo plano semeja un águila imperial un lago azul transparente, autoexistente. La belleza una vez más me ha seducido, y ha venido a convencerme de que cada esfuerzo que haga para contener sus cauces será compensado con desbordamientos y maremotos.  En una de las cascadas que rodean la capital brasileña me senté y reí, gritando contra el agua que caía poderosa y alegre contra mi cabecita pensadora, excesivamente pensadora. Mi camiseta quedo grande, como si el baño me hubiese encogido, o de alguna manera ungido. Las máscaras y los disfraces me han enseñado que ... las flores y los animales van desnudos. Y si para darse cuenta de ello ha hecho falta comer la manzana del árbol del conocimiento o ahogarse en caipirinha en la samba carnivalera, bienvenida sea la nueva conciencia. Tras el carnaval en toda tierra llega la Cuaresma, y aquí os adelanto un fragmento de mi novela La Deforestación, al respecto...

El carnaval es desde siempre y por excelencia la exaltación de la carne, del hombre; frente a toda la alegría de la calle está ella, como una postal, como un cuadro, más allá del espejo, personificando a la Cuaresma, el espíritu, la soledad. Tranquila, en su sillón, bajo el amplio ventanal, bajo la clara luz diurna, contempla con fruición gatuna el espectáculo. Aislada en su cerebro, lo alimenta con estímulos visuales y auditivos, cociendo a fuego lento el pensamiento.Se aleja la música. El sol permanece. Los edificios bajos permiten contemplar una franja de azul diverso. El cielo no envejece ni siquiera en Roma, cada rincón ha sido tomado por el musgo. El progreso parece eludir los lugares donde la historia duerme.La comitiva está ya muy lejana. Reflexiona: entre los dos polos hay seguramente una vía intermedia. Cómo encontrarla, cómo ser humano sin convertirse en demasiado animal, sin ceder a los instintos. Por otra parte, está la impotencia, los deseos que nunca se harán realidad, los que nos lanzan hacia la vida, dentro de ella. Como decía Nietzsche: demasiado humano. ¿Se puede ser demasiado humano? En realidad, ¿se puede ser algo distinto de demasiado humano? ¿Es una cuestión de gradación?Los niños no tienen problemas existenciales; viven sin preocuparse de nada. Encuentran un desconocido y juegan con él sin experimentar el menor apego; se saludan como si se conocieran, se despiden como si fueran a volver a verse enseguida o como si nunca se hubieran encontrado. La experiencia del juego traspasa limpiamente sus cuerpecillos, y no deja poso ni rencores; no despierta deseos por solventar, porque la cabeza no analiza, simplemente juegan con todo lo que tienen y lo que son, sin proyectarse, sin referencias, eternamente. Viven en mayúsculas, en presente absoluto. Al observarlos se comprende que devenir adulto consiste probablemente en perder la objetividad de ese presente absoluto para alcanzar una subjetividad tantas veces engañosa. - “Quizá sólo debo respirar, sentir, tomar todo como un juego, utilizar este cuerpo como instrumento para aprehender la realidad externa”- se dice-. “Nada más. Quizá nada más”.

Soy feliz, y me perdonen los muertos

Soy feliz, y me perdonen los muertos

Pequeña serenata diurna, Silvio Rodríguez

Vivo en un país libre
cual solamente puede ser libre
en esta tierra, en este instante
y soy feliz porque soy gigante.
Amo a una mujer clara
que amo y me ama
sin pedir nada
—o casi nada,
que no es lo mismo
pero es igual—.
Y si esto fuera poco,
tengo mis cantos
que poco a poco
muelo y rehago
habitando el tiempo,
como le cuadra
a un hombre despierto.
Soy feliz,
soy un hombre feliz,
y quiero que me perdonen
por este día
los muertos de mi felicidad.

1974

Ceu do Mapia

Ceu do Mapia

He regresado. Cada paso, cada minúsculo gesto de mi pasado ocurrió para conducirme aquí. Los errores se han convertido en lecciones, los dolores en espadas. Las espadas en amor.Dispuesta para el sueño, flauta sin dueño, fui creando recuerdos artesanalmente y persiguiendo rastros de mapas. Los árboles gigantes de la América del Norte apenas presagiaban la selva tropical que he visto en Rio Branco, Boca do Acre y Ceu do Mapia.El viaje comienza con un salto de fe, sin red. Atraída por las leyendas de arqueólogos, de calendarios mayas y petroglifos tras las cascadas, atraída por la lucha de Chico Mendez y de todos los que apuestan por la salvación del planeta y no por su condena, comencé a caminar. El camino comenzó a caminarme.Llegué la noche del día 15 de enero a Rio Branco. En la terraza a oscuras del Hotel dos Viajantes la figura sentada de Benjamín, compañero de aventuras, esperaba fumando y tocando la armónica, como un gaucho pampero sin caballo. Tras un reparador descanso, amanecimos temprano al alba. La selva es silenciosa en la mañana, limpia y despeinada hembra tras el placer. En su luz uno empieza a comprender que todos pertenecemos ancestralmente a la selva, desde los primates que fuimos en aquel planeta donde todo el suelo estaba cubierto de árboles.Los troncos a la orilla del Rio Branco se anudan y son amplios como hogares. En el agua parda y calma el lomo de un delfín rosa (boto), hijo de leyendas populares, cruza en diagonal desde la otra orilla de la curva hacia nosotros, como si quisiera saludarnos. La mariposa negra con ocelos azules que reposa en el ojo del tronco anuncia, al acercarnos, junto a gorjeos de pequeños pájaros la entrada a un nido. Las especies conviven en perfecta sintonía. Cada detalle habla de un viaje sin marcha atrás, de una Alicia que queda devorada por la selva y de otra que nace alada, llamada Árbola.Abrirse por completo y ultrapasarse para llegar, primero por aire en avión, como una semilla voladora, desde Brasilia a Rio Branco. Luego por tierra en ómnibus de Rio Branco a Boca do Acre, por caminos lodosos y polvorientos, de tierra roja arcillosa. A ambos lados de la carretera, el paisaje ha sido devastado por la empresa del caucho. Solitarios altos árboles se alzan ennegrecidos por rayos humanos, testimoniando la altura que el bosque tenía antes de la llegada de los depredadores que trajeron el desequilibrio. Solos, pero dignos, aún suspiran por la vida, con copas ralas que buscan el cielo, que apenas soportan no tener hermanos cerca que sostengan sus ramas, que definan dónde acabar. El individualismo en postal. Aprendo viéndolos que el árbol más alto es el más fácilmente hendido por el rayo.Niños pescando y cometas de colores. El gallo canta nuestra partida y una mariposa violeta y naranja se posa en nuestra voadeira justo antes de zarpar como si olisquease nuestro equipaje contagiándolo de ligereza.Al ir avanzando por el río, con la lluvia, hay una liberación, un llanto, porque se flota y fluye, porque se rompen miedos y límites de uno mismo. El cuerpo ya no es un obstáculo, sino puerta, la piel. Siento la espiral del regreso escribirse en mí, he vuelto a casa. Tras el viaje por aire y tierra, continúa el recorrido por agua (tierra arrastrada sin sedimentar). Primero el Rio Acre, luego el Purus y por fin el Mapia. El primero es ancho y caudaloso. El segundo deja que te deslices entre arbustos y lianas, paraíso vegetal lagunáceo, como aquel en el que se sumergió la Ofelia prerrafaelita. El último es un delirio de placenteras curvas. Aromas de flores y frutos desconocidos salen a recibirnos como nubes húmedas. Un pájaro azul nos guía entre los vericuetos de esta ruta sin señales escritas, donde aún impera el reino de lo telúrico, de lo que no necesita letras ni memoria porque está conectado con la madre fuente. Creemos que sea la intuición la que va guiando a nuestro barquero, porque no concebimos cómo puede orientarse en esta naturaleza perennemente cambiante, pero le guía el corazón con certeza diáfana. Cobra sentido la figura del Barquero Caronte, ese ser entre dos mundos que atraviesa el Río del Olvido, el que en la mitología separa la vida de la muerte, conoce cada árbol y cada curva del río. Al final, fuego. El viaje por fuego para evaporar y consumir residuos. Purificarse. La primera voz dice: “Has venido a dar”.En la primera mañana, limpiando hojas aprendí la aceptación. Las hermanas cantan la misión de alegría y me aparece, mientras lloro comprendiendo, una hoja con un pequeño corazón dibujado por los dientes de algún ser. Cada hoja que pasa entre mis dedos parece el rostro de un ser, como si desde este inocente juego se limpiasen las almas de la humanidad… Me enseñan a ver lo bueno en todos ellos, limpiándolos con mis lágrimas. En su limpieza, me limpio yo misma, me fundo con todos los seres de la tierra. Renazco.Me acompaña en estos descubrimientos Rosilene, una niña de 12 años. Me lleva a la Santa Casa, en cuya cocina se preparan ungüentos y hierbas medicinales. Me lleva a bañarnos al río y me da una lección de confianza. He oído hablar de las cobras, de las rayas, de arañas, de pirañas. Antes de saltar desde una canoa aparcada en la orilla, salpica, lanza arcos de gotas que crean una catedral de luces. Llama a su prima Valkiria, que vive en la otra orilla, quien parece responder desde otro mundo, mágicamente. Ríe a carcajadas cuando se quiebra la rama en que me apoyo y casi caigo. La conexión da confianza. Quién iba a decir que yo, la antigua escéptica, iba a ser enseñada por los niños a confiar, y que en este baño, me bautizan en fe en Madre Natura.Me dejo arrastrar por los acontecimientos y lo simple. Veo en el camino niños que juegan con canicas. Dibujan un triángulo en la tierra y colocan 14 dentro, luego las sacan golpeando con otras, como almas que van cayendo fuera del triángulo y caen aquí. Conozco a Linda B. Grace, beso de aire puro llegado de California. Me habla del yoga y comprendo que todos somos el mismo aire.Los niños me persiguen, son otra de mis puertas. Ellos, cuando me permiten dibujarles, cuando me buscan para que aprenda sus juegos, quieren jugar conmigo tratando de sacar mi niña interior. Quieren salvarme.El día siguiente prosigue entero con sesiones de masaje terapéutico, reiki, quiropráctica, acupuntura, etc. Diversos profesionales se ponen al servicio de la comunidad y de los turistas. Un indio grita en la selva. Por la noche todos bailan con tambores y cantos. Danzo entre otras muchachas alegremente en un círculo hasta el agotamiento. Al día siguiente Rosilene me lleva a pasear en kayak. Aprendo a remar y a leer las corrientes como los peligros de la vera del río (Igarapé). Canturreamos: Cuando me llamen me iré por el Igarapé… Más tarde en la mañana emprendo el camino por la selva hacia casa de Maria Alice. Dirige una ONG, Centro de Medicina da Floresta (CMF), y trabaja con esencias florales de la Amazonia. En su casa trabajo con Hierbaluisa y con Hierba de San Juan (hipérico). Pero lo importante no es el fin sino el camino, y en él, aprendo a respetar la corriente de hormigas bajo mis pies, a poner mi planta en la tierra sin pisar a ningún ser vivo. Observo cada rama y cada arbusto y me nutro de belleza. Los pájaros silban en qué dirección he de ir. No hay miedo. Sólo amor. Siendo una con esta naturaleza palpitante es como puedo atreverme a ir sola y descalza y no ser picada por escorpiones ni serpientes ni fieras. Manteniendo mi mente limpia de malos pensamientos es como repelo a los insectos. Cada ser en torno sabe el color de mi corazón, siente perfectamente mi vibración y si no estoy en sintonía con lo que me rodea lo sienten y me agraden, pueden oler el miedo. El miedo habita donde no hay amor, así que ando en paz y abro mi corazón, entregándome, dispuesta a morir si es necesario. Sólo cuando me he atrevido a afirmar eso, la vida me regala visiones nuevas, y me susurra, “no todavía, tenemos cosas que hacer”, y me llena de una alegría inusitada, de una luz más brillante casi cegadora, como lo es el sol para quien regresa de la oscuridad.Es muy importante amar, respetar y aceptar a toda la flora y fauna. Es muy importante diferenciar un pensamiento de una emoción. El corazón habla claro y siempre en presente, que es la única puerta para la dimensión eterna. La mente es la que elabora, rumia, cosas del pasado y del futuro. Pero el secreto está en ser y sólo ser, y no confundirse, pues para ser hay que no ser primero.Hoy me toca trabajo en casa: lavar, trabajar el barro, cocinar, dibujar y pintar mandalas con los niños. No son precisos grandes proyectos, Aquí un poco es mucho porque se proyecta a todos los estadios. Recoger un solo papel es recogerlos todos, es ser maestro con el ejemplo. Pintar un mandala es una introducción a la geometría sagrada, que nos enseña desde todos los elementos presentes en la naturaleza alrededor. Al igual que un solo árbol sobreviviendo sirve como símbolo de la resistencia y ES la resistencia. La selva en la mañana es un manso pelaje de cúpulas verdes. El tono gris perla del horizonte anuncia un día nublado. Leer a los místicos es empezar a comprender, ir construyendo el puzzle. Eso también es lo que se ha de enseñar a los niños, a componer un puzzle que está esparcido. Mediante esa unión de piezas alejadas que en verdad son una sola cosa (y forman parte de un plan más alto) es como se muestra la divina unión de todo lo vivo.Es estando dispuesta a quedarte cuando puedes irte. Es cuando la caña dura se hace flexible: “Sé como el sándalo que perfume el hacha que le hiere”.Llueve y brilla el sol y se nos regala un día con almuerzo fuera, en casa de Doña Francisca, la madre de Antonio Carlos, nuestro barquero. Llegan puntuales al encuentro y sin previo aviso Piero e Ita, una pareja de amigos italianos. Hablamos de Asís. Luego nos bañamos con agua del pozo, comemos helado de açai. Ya en la hamaca escuchamos cómo recomienza la lluvia sensualmente y nos abandonamos al mecer de sus gotas y al silencio del descanso.Al día siguiente nos invitan a comer a casa de Leonardo y Aurora, son madre e hijo, colombianos, viven en una cabaña en  las afueras del poblado. Su cocina es apenas una choza. Al regresar un caballo salvaje de color canela pasa corriendo frente a nosotros. Nuestro amigo Vito, un joven de Goiania que nos ha invitado a pasar las dos últimas noches en su casa, viendo la furia hípica, me previene y aconseja acercarme a un árbol. Entonces el caballo desbocado se calma y nos mira como si comprendiese algo que nos escapa. No sé si nosotros le damos una lección o él a nosotros, pero nos mira fijamente por espacio de varios minutos. Tiene una cruz blanca en la frente y su rostro expresa paz. Luego nos separamos alejándonos sosegadamente.Por la noche la luna llena hace vibrar y prepara la comunión con las aguas y la identificación, tan femenina con el mar. Los lugareños llaman a esta presencia Jemanjá.Fui. Vine a este confín del mundo porque ya no me quedaba nada que perder. Regreso llena de fe del lugar donde no existen piedras, uno de esos ríos del inicio de los tiempos geológicos, como el Nilo, el Tigris o el Eufrates.Regresando a la realidad, el alma va como el agua por lo profundo del paisaje y me da por pensar que al cielo no se llega por aire ni por tierra, sino por agua. Al menos a este cielo. Las aguas reflejan los árboles y el azul con nubes blancas. La floresta de los árboles vírgenes (mata vírgem) habla de tiempos prehistóricos en los que se podía construir una canoa a partir de un tronco. Cuando la mata vírgem fue arrasada nació la capoeira, una especie de flora que estaba latente en la tierra como semilla de otros tiempos preestelares. Benja trazó una cruz en mi frente con almizcle, olía a eucalipto intensamente. Fue como una confirmación. Entonces, en la floresta, un árbol cercano se desprendió y cayó con manso estruendo. Por cada humano que cree cae un árbol, abrazar árboles es entender nuestra procedencia. Plantar árboles es salvar no sólo oxígeno para el planeta, sino también salvar, una a una, almas.