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Se muestran los artículos pertenecientes a Abril de 2014.

CARTA DE AMOR A UN MORIBUNDO

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Te llevan al cabildo azotado. Las heridas te han desfigurado, ya no pareces de la raza humana, se ríen del que se pronunciaba dios y carcajeándose exclaman "ecce homo", he aquí el hombre. Sumo hombre, humanidad máxima: en el más hondo dolor, navegas en mares turbios de angustia y náusea, asco y muerte, recoges con tu mirada los despojos rasgados de los incrédulos que arden en el mal, que andan perdidos en limbos innombrables, que no saben - terribilità!-: no saben que no saben. Descoyuntado agonizas, te desangras, tus estertores anuncian el inminente desenlace. Clamas al Padre. Tus amigos, avergonzados, han renegado de ti y han salido corriendo para salvar el pellejo. Los presentes te aguijonean, escupen, maldicen, calumnian, se burlan. A tu sed dan vinagre y hiel. A tu agotamiento una lanzada en el costado. Entre regueros púrpura los párpados a duras penas se abren.

Únicamente tu Madre y un joven discípulo dan ejemplo de firmeza al pie del espectáculo. Todos ven a un malhechor castigado, a una pobre mujer y a un amigo que se lamentan. Se lamentan? Quizá aguardan la hora en que regreses. Nadie sabe que en este drama ellos representan la Humanidad entera, y tú Aquel cuyo sacrificio nos salva.

Ella te ha gestado en su vientre. Te conoce en tu más íntima esencia y secreto, a ti que conoces a todos antes de nacer. El amigo en la cena ha reposado su cabeza sobre tu pecho, ha quedado impregnado en el seno que crea el universo con su Amor. Permanecen en pie porque confían en tu promesa.

Perdonas a todos irradiando amor sin cesar, un amor invisible e inaudible para el que no cree. Aunque lo oyen no escuchan; aunque lo ven, no lo entienden, hasta hoy. Aguardas que todo se cumpla y esté hecho, hasta la última gota licuefacto. Manan de ti torrentes de misericordia, fuentes de agua viva, palabras de vida eterna. Eres faro y no barca a la deriva.

Cordero plenamente consciente. Tu cetro inconmovible no ha decaido: has sostenido firme el amor en la más difícil de las situaciones. Has sido levantado sobre el pecado y las sierpes de la enfermedad huyen despavoridas, pero el que te mira elevado se cura. Porque si grande es el pecado, inmensa es tu misericordia, porque mucho perdonas al que mucho amó, porque no te acuerdas del mal cometido por tus amigos y a su arrepentimiento prodigas con bendiciones y celebraciones celestiales. Al rayo de las tres entregas el espíritu. Has bebido el cáliz hasta la hez. Se hacen realidad las profecías. Se consuma nuestra liberación.

El templo que se rasga simboliza tu cuerpo-templo del Espíritu. La tierra tiembla. El cielo se oscurece, como si hubiera sido sostenido por tus brazos colosales que ahora yacen inertes. Y todos corren espantados. "En verdad este era el Hijo de Dios", se percatan. No veían el mayor amor que jamás pisó esta tierra, pero ven las catástrofes naturales y creen: hasta hoy abunda la miopía de la paja y la viga, en lugar de la visión clara del madero que es el Árbol de la Vida.

El Pan y el vino que nos compartiste ayer sabían diferente. Nos hicieron llorar como quien ríe, nos hicieron reír como quien llora. Trasbordados. El vino nuevo se guardará en odres nuevos y no en copas de barro. El Pneuma transitará la carne pero no podrá permanecer en ella porque su dominio es el éter.

Dentro del vientre de la ballena, devorado por el sepulcro, te sumerges en la muerte con toda su desdicha. Por tres días viajas a los submundos a buscar almas. En ese mismo vientre donde muere el yo humano nace el Dios Eterno.

Unos paños reposan doblados sobre una piedra en el túmulo. Magdalena golpeará con sus puños el polvo de la tumba, en el nicho arrodillada, encogida, buscando al embalsamado cuyos pies lavó con cabellos y lágrimas; la arena dibujará tu rostro colmando de fe su desespero. "No busques entre los muertos al que Vive", le dice el ángel. Justo a ella en primer lugar le harás ver tu Resurrección. Volverás a restaurar a los deprimidos: al que tres veces te negó le darás ocasión para afirmarte otras tantas en su amor por ti. Porque pruebas para acrisolar virtudes y corriges al que amas. Nunca abandonas.

Eres todo Presencia, todo Consciencia. Estás vivo. Proclamo con ansias tu Resurrección, sé que muchos aguardan tu regreso.

Yo, que también aguardaba, no conozco ya la noche. Yo que estaba dormida y enfangada, perdida y muerta, he renacido en ti. Tú me has llamado de vuelta. Te espero por los hermanos, para que vean y crean, Lázaros de poca fe; haz con ellos lo que hiciste conmigo: lo que la primavera hace con los cerezos. Recubriste de carne viva mi esqueleto en podredumbre a la sola mención de tu Corazón Sagrado.

Ya no estoy impaciente por volverte a ver en carne y hueso pues para mí nunca te has ido. Escribe en cada una de mis células este saber y que nada me separe de tu amor: "aun cuando un ejército me asedie, no temblará mi corazón; aun cuando una guerra estalle contra mí, yo mantendré la confianza". Al pie de la Cruz, te veo a las tres.

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18/04/2014 09:52 aliciasilvestre #. bitacora No hay comentarios. Comentar.

EL DESAFÍO DE SER. RESTAURAR LO SAGRADO EN SÍ

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Lo sagrado no es femenino ni masculino porque no tiene género ni forma, porque está por encima de designaciones y asignaciones, connotaciones y denotaciones. Lo sagrado es indefinible, pero en cuanto cualidad o atributo de lo divino, permite ser aprehendido y trabajado en diversos grados.

Me declaro libre para decidir. Mis opiniones actuales son fruto de mi recorrido como alma, pero no me condicionan ni me definen, son únicamente fragmentos divisos, visiones de la unidad que soy, por lo que tengo y ejerzo el derecho a cambiar de opinión a medida que mi conciencia se expande y evoluciona. Hablo de lo que he conocido, pero me reservo el derecho a seguir aprendiendo, por lo tanto cualquier idea expresada aquí puede ser reformulada, y eso no significa pobreza de firmeza sino capacidad de diálogo, respeto por las creencias y estadios ajenos, tolerancia, flexibilidad.

El ascenso espiritual es hacia adentro, de manera que uno de los primeros pasos consiste en eliminar las escisiones interiores, delimitar lo que soy y lo que no soy, o no quiero ser. Ser o tener. Tener vida en abundancia o ser vida. Ser o no ser. Dilema resuelto: resulta claro que impera el ser sobre el tener.

Somos, y somos sagrados. Para entender por qué somos sagrados, por qué nuestro cuerpo es templo del Espíritu, por qué somos llamados Hijos de Dios, hay que limpiar todo lo que nos separa de esa íntima comprensión. ¿Cómo puede un ser alojar la muerte? En forma de enfermedad, aborto, negación, rabia, rencor, odio, ignorancia. Cuando la conciencia se halla disgregada de su naturaleza divina incurre en graves afrentas contra sí misma y los otros, por eso restaurar el vínculo inicial Dios-hombre es primordial. Es un despertar.

Hay algunos tocados por la Gracia, que experimentan momentos o incidentes de comunión, de aprehensión de lo divino. Esto no depende de una sensibilidad o suerte especial. Todos somos amados en extremo por el Padre, tanto que daría su vida por nosotros, como ya la dio en su Hijo. El propio esfuerzo por purificarse alienta en nosotros mayor fervor, mayor deseo de lo espiritual que de lo temporal. Al poco de iniciar el proceso somos inundados de una mayor paz, claridad mental, sosiego. El Camino ha comenzado a caminarnos.

¿Qué es purificarse? Es volver a ser niños en el alma. ¿Cómo puede un hombre nacer de nuevo? Por el agua y el espíritu. El cuerpo está hecho de materia y carne, pero el espíritu es libre y no se deja apresar, puede entrar y salir como el aire, invisible e imperceptible, y sin embargo tan verdadero. Purificarse no es sólo dejar de comer ciertos alimentos, o hacer ayuno, o aplicarse cataplasmas, no es tampoco agotarse en genuflexiones y ejercicios físicos. Nada de esto basta si no se da la esencial mudanza interior. Esa mudanza es una motivación a ser mejor. Y ser mejor de lo que se es, parte de una conciencia de error, de una sana autocorrección y sentido crítico que nos permitan no quedarnos estancados o acomodados.

Hoy en día se tiene alergia a las nociones de pecado y de culpa, porque estas palabras se han teñido de densidad y negrura. Lo importante es entender que pecado es sinónimo de alejamiento de nuestra esencia divina. Culpa es arrepentimiento no transformado en acciones, perdón no efectuado conforme a la ley divina, mal sentimiento arrastrado. Muchos vagan en un falso auto-perdón pero sienten el peso del fardo en su conciencia, padecen insomnio, disociaciones psiquiátricas, no quieren reconocer que ese “otro yo” les habita; eran llamados de fariseos hipócritas. Muchos otros, de alma entibiada, han perdido la capacidad de discernir el bien y el mal y relativizan todo. Los enfermos de racionalismo acaban ciegos de fe porque no quieren ver lo que no puede verse. En el fondo de todos ellos late un exceso de orgullo que, si rascamos un poco, enseguida evidencia un miedo intrínseco a ser descubierto en las propias fragilidades. Este miedo se erradicaría si supiéramos que todos contenemos negruras, y que estamos aquí para sanarlas; si dejásemos de juzgar y acabásemos entendiendo que todo lo que percibimos en los demás como defecto es apenas el tinte o suciedad de nuestra lente.

Todos cometemos errores (¡lejos de mí el excluirme!), la mayoría somos además capaces de percibirlo. Algunos menos tienen el don de un sincero arrepentimiento, que no es otra cosa sino la conciencia plena de que ese acto “errado” no nos beneficia o no nos conduce a una mejora personal. Solo unos pocos se esfuerzan por no volver a trillar los caminos equivocados y tropezar en la misma piedra, y aun menos lo consiguen. La puerta es estrecha.

El fracaso en el intento radica en los cimientos donde se apoya la mudanza. Si se hace para alimentar nuestro ego, para agradar a otros o a uno mismo, para gozar de otra apariencia, es seguro que no perdurará. La insatisfacción consigo mismo puede tomar innumerables máscaras y distraernos toda una vida del fin principal: enfrentar la propia sombra.

Hay muchos caminos pero pocos conducen a la cima de este monte, y muchos nos ralentizan, llenos de atajos falsos y falsas cumbres. Personalmente he escogido el Camino más directo y no por ello más fácil, pero que me brinda más garantías de verdad y de éxito. Es mi elección y no la impongo, que cada uno trace sus pasos de acuerdo con sus creencias.

Ahí tocamos otro punto fundamental: en qué creo. Conozco muchas personas que van de dieta en dieta, de secta en secta, de médico en médico. Mentes sin fe que creen en todo y no creen en nada, vulnerables a cualquier nueva moda, sin timón ni rumbo, azotados por los vientos de la vida como hojuelas en la tormenta. Sufren. Esto nos une. Todos conocemos el sufrimiento. La cura pasa por la creencia de que podemos ser curados y la creencia en que algo puede curarnos. Si tengo fe en los médicos, si confío en las plantas, o en los laboratorios químicos, o en el ayuno, o la naturopatía, podré curarme. La cura es un acto de fe. Sin ese paso, no la habrá, o no será duradera. Y para que dure supone un cambio de actitud y de hábitos, porque el vino nuevo se guarda en odres nuevos.

Ir a la raíz del desequilibrio exige sabiduría y exige analizar en qué caminos nos hemos alejado de la totalidad, de la conciencia de que todo es uno y de que estamos unidos por intangibles hilos de amor a través de tiempos y distancias. Atrevernos a reconocer lo que no es Vida dentro de nosotros es para valientes. Y tú, ¿asumes el desafío?

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28/04/2014 10:36 aliciasilvestre #. sin tema No hay comentarios. Comentar.



ALIWEN

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